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NEURO FOCUS AUDITIVO

POR UN CAMBIO DEL PARADIGMA MUSICAL

El secreto de G. Verdi

AFINACION MUSICAL CON EL DIAPASON LA 432 HZ

 

La frecuencia de 432 Hz se relaciona con propiedades curativas y una sensación mayor de armonía y bienestar.

Esta frecuencia resuena en consonancia con la naturaleza y tiene efectos positivos en el bienestar mental y físico del ser humano.

Esta maravillosa armonía tiene una firma propia vibracional.                             Muchos médicos y estudiosos afirman que, si una parte del cuerpo se enferma, la causa tiene que buscarse en la frecuencia que se ha alterado y el cuerpo vibra en modo des armónico. Ser sanos significa vibrar al unísono armónicamente. Cada órgano tiene su frecuencia (múltiplos o submúltiplos de 432Hz), cuando se altera en caso de enfermedad, el reequilibrio y la curación llegan cuando en el mismo órgano, se hace sonar con la correcta frecuencia de resonancia.

Entonces, tocar y escuchar música afinada a 432Hz reequilibra el cuerpo y por efecto vibracional también la naturaleza circundante, devolviendo el primordial equilibrio de paz y de bienestar.

Sabemos que la música es “información”, la cantidad de datos sonoros creados a 432Hz, no se pierden entre las moléculas de los gases presentes en el aire que transportan el sonido porque son compatibles con su estructura molecular.

La frecuencia de 432 Hz se considera la “frecuencia de la armonía natural”.

La frecuencia de 432 Hz se asocia con propiedades curativas y una mayor sensación de armonía y bienestar.

Esta frecuencia que resuena en sintonía con la naturaleza y tiene efectos positivos en la mente y el cuerpo humano. Por otro lado, la frecuencia de 440 Hz, utilizada en la actualidad en la afinación estándar de instrumentos musicales y en la producción musical, ha sido criticada por científicos y conocedores del tema por su impacto negativo en la salud mental y emocional de las personas.

La preocupación por el uso generalizado de la frecuencia de 440 Hz se centra en su capacidad para causar estrés, ansiedad y desequilibrio mental en la población. Sabemos que esta frecuencia, al no estar en armonía con los ritmos naturales del cuerpo y el mundo que nos rodea, genera efectos adversos en la salud y el bienestar emocional.

 

Giuseppe Verdi en 1884 escribió una carta, dirigida a la Comisión musical del gobierno italiano, en la que pidió oficializar el uso del diapasón a LA 432hz, escribiendo al respecto una frase:

“por exigencias matemáticas”

¿Qué quería decir? Para entenderlo bien y con más claridad es necesario introducir otra frecuencia: la de 8Hz.

Las ondas de conciencia “ordinarias” del cerebro humano varían de 14Hz a 40Hz. En este rango operan solamente algunas dendritas (las fibras menores de las neuronas que transportan las señales nerviosas) de las células del cerebro que utilizan preponderantemente el hemisferio izquierdo (el más racional) como centro de actividad.

 Si nuestros dos hemisferios cerebrales se sincronizaran a la frecuencia de 8Hz trabajarían de la misma forma (en equilibrio), recibiendo el máximo flujo de informaciones.  8Hz es también la frecuencia de repetición de la doble hélice del DNA. 8Hz es el “batido” fundamental del Planeta, conocido como “Resonancia fundamental de Shumann”, resonancias electromagnéticas globales, generadas por las descargas eléctricas de Los rayos en la superficie terrestre y la ionosfera.

8Hz es la frecuencia de los delfines que vibra a una distancia de 16 km desde el punto de emisión. En términos musicales, la frecuencia de 8Hz corresponde a una nota de Do. Subiendo de cinco octavas, es decir,

recorriendo cinco veces las siete notas de la escala, se llega a un Do de 256Hz, escala en la que el “La” tiene una frecuencia de 432Hz y no de 440Hz.

Tocando el Do a 256Hz, por el principio de las armonías (según el cual a la producción de un sonido se agregan múltiplos y submúltiplos de la frecuencia), también los Do de las otras octavas empezarán a vibrar por “simpatía”, haciendo resonar naturalmente la frecuencia de 8Hz.

Es por esto que el diapasón a 432 oscilaciones por segundo es definido como “diapasón científico”. Lo que fue aprobado por unanimidad en el congreso de los músicos italianos de 1881 y propuesto por los físicos Sauveur, Meerens, Savart y por los científicos italianos Montanelly y Grassi Landi.

Tomemos atentamente en consideración que en el universo todo es energía en vibración. Cada partícula subatómica, átomo, estructura molecular, célula y órgano del cuerpo vibran a una determinada frecuencia.

Esta maravillosa armonía tiene una firma propia vibracional. Muchos médicos y estudiosos afirman que, si una parte del cuerpo se enferma, la causa tiene que buscarse en la frecuencia que se ha alterado y el cuerpo vibra en modo des armónico. Ser sanos significa vibrar al unísono armónicamente. Cada órgano tiene su frecuencia (múltiplos o submúltiplos de 432Hz), cuando se altera en caso de enfermedad, el reequilibrio y la curación llegan cuando en el mismo órgano, se hace sonar con la correcta frecuencia de resonancia.

Entonces, tocar y escuchar música afinada a 432Hz reequilibra el cuerpo y por efecto vibracional también la naturaleza circundante, devolviendo el primordial equilibrio de paz y de bienestar.

Sabemos que la música es “información”, la cantidad de datos sonoros creados a 432Hz, no se pierden entre las moléculas de los gases

presentes en el aire que transportan el sonido porque son compatibles con su estructura molecular.

La verdad comienza a salir a flote… ¿A quién le interesaría mantener

enferma a la población entera? ¿Existirán negros intereses mercantiles?

¿Es un sistema agregado de control masivo?

Los 440 Hz ¡traen un desequilibrio en nuestro cerebro! Pero eso no es todo, esto se convierte en problemas de concentración, siempre estamos fuera de foco, tenemos una apatía crónica para iniciar, continuar o terminar algún trabajo, padecemos de debilidad o cansancio continuo, nuestro sistema inmunitario raya entre la enfermedad y un estado mediocre de salud. ¡Ante el mínimo estimulo externo ya estamos enfermos! ¿Entienden ahora la apatía de los estudiantes para realizar sus trabajos? ¿Entienden ahora por qué existe tanta deserción estudiantil? ¿Tanto fracaso? ¿Tanto conformismo de la población en general?

De por si en México no tenemos una verdadera cultura musical, Aquí cualquier persona que nos presenten con una mínima campaña de mercadotecnia en poco tiempo ¡ya es un ídolo! Por desgracia el público en México no es exigente y se conforma con lo que le dan. Que por lo general solo es basura, un producto sin el más mínimo agregado de calidad. Y, que representa solo intereses mercantiles. ¡No existen opciones! y a falta de una verdadera formación cultural ¿Ǫué se puede esperar?

Para los que ahora ya conocemos el problema, lo que nos queda hacer es asumir la responsabilidad de tener este conocimiento y actuar en consecuencia. Debemos fomentar un programa de iniciación musical en nuestra casa, con nuestros hijos, debemos darles la oportunidad de conocer una forma de vivir diferente, permitir que conozcan lo que es sentir un verdadero estado de salud y, por consecuencia un estado mental superior.

Esto les facilitará su labor de estudiantes pues su rendimiento escolar se reflejará en su aprovechamiento, serán personas con tendencia a la sana actividad, concentrados, sanos, amenos, en general serán mejores seres humanos. Y ¿Por qué no? Definitivamente también será bueno para nosotros los adultos, que escuchamos ruido, pensando que es música.

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