Baños de sonido. Sumérgete en la Relajación: El Arte Ancestral de la Sanación Sonora
BAÑOS DE SONIDO.
Las experiencias con sonidos para bajar un cambio, aunque te cueste meditar.
La irritabilidad, la angustia y el mal humor son parte de la cotidianeidad, sobre todo en tiempos convulsionados. La alteración del sistema nervioso interfiere en nuestras tareas diarias y atenta contra los momentos gratificantes. La gran pregunta que se instala entonces es: ¿existen fórmulas para lograr un cambio?
La meditación es un método ya probado. Sin embargo, para quienes tienen la “mente inquieta” y les cuesta detener los pensamientos rumiantes, el desafío de cerrar los ojos y lograr la calma es casi una misión imposible. Los baños de sonido ganan adeptos entre estos perfiles ya que es una técnica en la que no hay silencios difíciles de soportar.
Pero ¿en qué consisten? Lo primero que hay que aclarar es que se llaman “baños” porque se trata de inmersiones de sonidos. No se parecen a escuchar música ni se usan instrumentos tradicionales, y para que sean efectivos deben hacerse con un facilitador experimentado.
“se usan distintos instrumentos ancestrales que van desde los más conocidos cuencos tibetanos o de cuarzo, pasando por el gong, hasta otros de diversas comunidades como sonidos mayas, oceánicos, handpan, diapasones, campanas milenarias y distintos tambores étnicos que actúan por frecuencia y vibración.
No es un único sonido (y eso es lo que la distingue de una sesión de cuencos), esun océano de frecuencias que se superponen entre sí durante 60 o 90 minutos mientras la persona permanece acostada.
“El cuerpo humano tiene un 70% de agua que es un excelente conductor del sonido y de la vibración. Por eso, cuando se usan las frecuencias correctas no solo se escucha con los oídos sino a través de cada célula del cuerpo. Y tienen la capacidad de revertir el estrés y devolver la armonía y el equilibrio”, define el médico Jeffrey Thompson, considerado líder a nivel mundial sobre terapias de sonidos.
Se explica que el sonido que generan algunos instrumentos, por ejemplo, están afinados a una frecuencia 432 HZ que es la misma que está en la naturaleza. “Por eso, la persona se siente cómoda en forma inmediata y se transporta a lo que siente cuando está al lado del mar o en el medio de la selva, logrando alcanzar un estado meditativo sin esfuerzo y desde un lugar placentero”, agrega. En otras palabras, todo el paisaje sonoro permite hacer un detox mental, algo que no viene mal en tiempos en los que reina la incertidumbre.
¿La idea de calmar la mente se puede integrar a la medicina?
“Es un desafío jerarquizar esta temática”, y se propone: “Dentro de los tratamientos no farmacológicos incluir técnicas contemplativas: centrar la atención de la mente hacia un objeto externo como puede ser un sonido para estabilizar las ondas de nuestro cerebro”.
Tendencia en la agenda de bienestar
Usar el sonido para volver al equilibrio es un método que ya ponían en práctica las comunidades ancestrales. Pero en los últimos años, los baños de sonidos se convirtieron en una de las principales tendencias en la agenda global de bienestar.
“El sonido actúa como un atrapa mariposas que captura todo el parloteo mental que nos bombardea constantemente a lo largo del día”, dice la psiquiatra e investigadora americana Tamara Goldsby en un estudio clínico para la Universidad de San Diego.
Goldsby midió los efectos analizando el antes y el después de una sesión, y detectó que luego de un baño de sonido, una persona puede disminuir hasta un 85 % la ansiedad, los pensamientos pesimistas y la ira, así como también mejorar su estado de ánimo.
Uno de sus últimos informes describe cómo las diferentes frecuencias ayudan a fortalecer el sistema nervioso parasimpático que es el que contrarresta el estrés.
Distintos objetivos
Los baños actúan a través de distintas frecuencias (HZ de sonidos) y cada una de ellas tiene un efecto distinto. Por eso, se pueden tomar sesiones con diversos fines como, por ejemplo, calmar la mente.
También pueden ayudar a atravesar sin sobresaltos las propias victorias y los fracasos. Cuando la persona se encuentra desmotivada, sumergirse en un baño para activar el entusiasmo le permitirá recuperar la energía.
Participar de una sola sesión es como llevar la mente a un día de spa. Pero cuando se empiezan a practicar regularmente aparece la escucha a través de la autoindagación. “Se dirigen a la inteligencia innata de las personas, esa voz que siempre está y que ya sabe qué hacer, pero la mayoría de las veces no la escuchamos porque estamos agobiados mentalmente. Volvemos a oír nuestra intuición cuando se corre la bruma mental”.
Algo para tener en cuenta es que se trata de una experiencia cuidada, alejada de cualquier idea de misticismo. Cada persona siente sus beneficios de manera diferente, intrínsecos a su estado. “Se logra un bienestar a la medida y al ritmo de cada uno”.
Un “lujo” global
“¿Podrían ser la respuesta antigua al estrés moderno?”; “¿Puede un baño de sonido eliminar el estrés?”, son preguntas que aparecen en diarios como The New York Times o cadenas como CNN.
La práctica gana protagonismo en la medida en la que más personas se entrenan en la técnica.
El estado de bienestar se logra a la medida y al ritmo de cada uno a través de los sonidos.